Guarda y Custodia

El Tribunal Supremo define la figura de la guardia y custodia de los hijos menores” como “la función de los padres de velar por los hijos y tenerlos en su compañía (vid. STS 19 de octubre de 1983).

En aquellos supuestos en los que se produce una ruptura de la convivencia de los progenitores, se hace conveniente y necesario determinar judicialmente a cual de los dos se atribuye el ejercicio de esta función. Dicho de otra manera, a quién se le atribuye la guarda y la custodia de los hijos no emancipados.

La atribución de la guarda y custodia a uno de los progenitores requiere atender a las circunstancias concretas del supuesto concreto ante el que nos encontremos, siempre en combinación con los criterios legales:

  • El interés superior de los menores. Los jueces siempre van a velar por el mejor interés de los menores.
  • El derecho de audiencia de los menores. En la medida en que ello sea posible, los jueces tendrán en consideración lo que el menor pueda opinar acerca de la convivencia con uno u otro progenitor
  • Siempre, salvo en casos excepcionales debidamente justificados, regirá el principio de no separación de hermanos a que se refiere el art. 92, párr. 4.º, CC.
    • A la hora de atribuir la guardía y custodia de los menores a uno de los progenitores se tendrá en cuenta otros factores tales como, la edad de los menores, el tiempo de que disponen los progenitores para su cuidado y sus horarios laborales, la convivencia del solicitante con una tercera persona, el lugar de residencia, etc.

Como decíamos, para decidir sobre qué progenitor debe ostentarla el órgano judicial se va a acoger al principio del beneficio del menor, en el caso en que no exista acuerdo entre los padres, además de oír al propio menor, se ponderarán las aptitudes de los cónyuges, relaciones con los hijos, condiciones y entorno de cada uno de los progenitores y todas aquellas circunstancias que ofrezcan la estabilidad y equilibrio en el desarrollo integral del menor.

De cara a la atribución de la guarda y custodia de un menor a uno u otro cónyuge, los órganos judiciales pueden acordar de oficio que se practiquen las prueban necesarias y admitidas en derecho para dictaminar la idoneidad sobre quién debe ostentar la guarda y custodia de manera permanente.

En los procedimientos judiciales sobre guarda y custodia de menores debemos tomar en consideración que se hace necesaria la intervención del Ministerio Fiscal y el Juez podrá oir a los menores que tengan suficiente juicio cuando se estime necesario.